Del 13 al 24 de agosto de 2010.

Itinerario

Día 1: Newcastle – Jedburgh – Falkirk
Día 2: Falkirk – Ben Nevis – Fort William
Día 3: Fort William – Llac Ness – Inverness
Día 4: Inverness – Ullapool
Día 5: Ullapool – Durness – Ullapool
Día 6: Ullapool – Kylesku – Ullapool
Día 7: Ullapool – Portree
Día 8: Portree – Talisker – Portree
Día 9: Portree – Dornie – Fort Augustus
Día 10: Fort Augustus – Fort William – Stirling
Día 11: Stirling – St. Abbs – Lindisfarne – Newcastle

Moneda

En Escocia se utiliza la libra esterlina. Los billetes que circulan habitualmente por Escocia son los que emiten tres bancos locales: el Clydesdale Bank, el Bank of Scotland y el Royal Bank of Scotland. También se admiten los emitidos por el Bank of England. Todos tienen el mismo valor. Los billetes escoceses también son de curso legal en Inglaterra y por lo tanto, en teoría, nadie los puede rechazar.

Gastos de viaje

+ 120 € (vuelo Barcelona-Newcastle-Barcelona)
+ 130 € (alojamiento 10 noches)
+ 170 € (coche de alquiler)
+ 105 € (gasolina coche)
+ 395 € (comida y otros)
= 920 € (total por persona)

Transporte

Las carreteras por Escocia acostumbran a ser sinuosas. Hay pocas autopistas, y sólo se encuentran en los alrededores de Glasgow y Edimburgo. Las principales ciudades están enlazadas por carreteras nacionales, y para el resto de destinos hay que seguir carreteros locales, algunas de las cuales son de un solo carril. Al no ser muy transitadas y haber muchos passing places, casi nunca hay problemas para circular.

Los rótulos de las carreteras son en inglés en el centro y sur del país, y bilingües gaélico-inglés en las Highlands; las distancias están en millas, y no en kilómetros.

Alojamiento

Buena parte de las noches las pasamos en campings. Normalmente los hay en todas las ciudades y pueblos principales. Los campings donde pasamos las noches estaban bastante limpios y muy cuidados. Hay que tener ojo, no obstante, porque algunos de ellos pueden sufrir invasiones de los pequeños mosquitos (midges) que proliferan en Escocia durante el verano.

También es posible alojarse en los bed and breakfast, pero en algunos sitios están muy llenos en agosto y es difícil encontrar habitaciones libres.

Ropa que llevar

Es necesario llevarse una chaqueta y unos pantalones impermeables, porque la lluvia es muy habitual. Aunque sea verano, hay que usar ropa de abrigo, sobre todo de noche o cuando no brilla el sol. Lo mejor es ir preparados con varias capas de ropa para adaptarnos a cada temperatura. En cuanto al calzado, si se quiere hacer alguna excursión, hay que traer botas, mucho mejor si son impermeables (en Escocia hay agua por todas partes).

DIARIO DE VIAJE

Día 1

Llegamos a Newcastle a las 16:00 y vamos a buscar el coche de alquiler en Avis (oficina dentro del aeropuerto, aparcamiento junto a la terminal).

Conducimos por la carretera interior que lleva hacia Edimburgo (Dùn Éideann en gaélico) y nos paramos en la frontera angloescocesa, donde un gran cartel nos da la bienvenida a Escocia con un Fàilte gu Alba. Merece la pena pararse; hay una vista muy buena del sur del país.

Continuamos unas cuantas millas hacia el norte hasta llegar a la pequeña y muy cuidada ciudad de Jedburgh (Deadard), donde se encuentran las bonitas ruinas de una abadía medieval. hacemos una breve parada y llegamos hasta Falkirk (An Eaglais Bhreac), donde dormimos después de haber tomado la primera de cerveza en tierras escocesas.

Día 2

Nos levantamos muy temprano porque queremos subir la montaña más alta de Escocia y de toda la isla de Gran Bretaña, el Ben Nevis (Beinn Nibheis), una ascensión de 1.344 metros que se hace casi desde cota cero. Pasamos por el pueblo de Callander (Calasraid), donde desayunamos, y llegamos a Fort William (An Gearasdan), a los pies de Ben Nevis, donde compramos el almuerzo.

La ruta que seguimos para subir el Ben Nevis es la Pony Track, que es la que hace la mayoría de la gente, desde el albergue de Achintee Farm. Dicen que la ruta más bonita (porque se pueden ver los acantilados del Ben Nevis) es la que pasa por el pico vecino del Càrn Mòr Dearg, pero es algo más larga y, además, cuando la cumbre del Ben Nevis está cubierta de niebla (algo que pasa a menudo y que era el caso cuando nosotros fuimos), no se puede ver nada.

La subida la completamos en cuatro horas y media, con una parada de un cuarto de hora al borde del lago que se encuentra a mitad de ascensión. Nos quedamos media hora en la cumbre antes de empezar el descenso, que nos llevará cuatro horas por culpa de un problema con la suela de las botas.

Vamos a dormir al poco recomendable albergue Aite Cruinnichidh, situado unas cuantas millas al nordeste de Fort William.

Día 3

Después de la paliza del día anterior en el Ben Nevis nos merecemos un desayuno escocés completo, así que nos sentamos a la mesa en el restaurante de la cadena Little Chef de Spean Bridge (Drochaid Aonachain) y pedimos un excelente olympic breakfast.

Tomamos la carretera del Glen More (An Gleann Mòr) y llegamos a Fort Augustus (Cill Chuimein) para ver cómo funcionan las esclusas del canal de Caledonia, que permite atravesar Escocia de nordeste a suroeste. Fort Augustus se encuentra en el extremo suroccidental del lago Ness, que vamos resiguiendo por carretera. Paramos en las ruinas del castillo de Urquhart, que se pueden visitar y donde hay un pequeño museo. Continuamos viaje hacia el Glen Affric (Gleann Afaraig), un valle donde visitamos varios lagos y las Dog Falls.

Acabada la visita al Glen Affric, continuamos por el borde del lago Ness hasta la ciudad con más habitantes de todo nuestro trayecto por Escocia, Inverness (Inbhir Nis), donde llegamos al atardecer. Nos queda tiempo para visitar las islas del río Ness y pasar al lado del castillo, antes de ir a cenar al restaurante indio Shapla Tandoori, donde comemos un curry (especialidad que ha conseguido un grande predicamento en todo el Reino Unido). A partir de este día nos alojamos en campings. Antes de ir a dormir, hacemos una cerveza en el simpático pub Hootananny, localizado en el centro de la ciudad y donde hay música en directo.

Día 4

Antes de irnos de Inverness hacemos unas cuantas fotos en los bonitos márgenes del río Ness, enmarcados por varias iglesias y edificios notables. Nos dirigimos hacia la Black Isle (An t-Eilean Dubh), que a pesar de su nombre no es una isla sino una península. El paisaje es eminentemente agrícola hasta llegar a la localidad portuaria de Cromarty (Cromba), donde se puede contemplar el Cromarty Firth (Caolas Chrombaidh), un brazo del mar del Norte que penetra tierra adentro y donde hay algunas plataformas petrolíferas.

Damos media vuelta y nos dirigimos hacia Ullapool (Ullapul), una pequeña villa marinera situada en la costa norte de Escocia y que encontramos encantadora y muy acogedora. Antes de llegar, nos adentramos de pleno en el típico paisaje de las Highlands, con sus glens, lochs y característicamente desnudo de árboles, con todo el suelo tapizado de hierba y pequeñas flores.

Habiendo llegado a Ullapool, y después de plantar la tienda en el camping a la orilla del lago Broom (Loch Bhraoin), aprovechamos las últimas horas de luz para visitar brevemente el lago Lurgainn, una de las perlas de la región de Assynt (Asainte), desde el que se pueden contemplar vistas de uno de los picos más bonitos de Escocia, el Stac Pollaidh. La corta incursión en el área nos regala una imagen preciosa: un magnífico ejemplar adulto de ciervo, plantado majestuoso en medio de la carretera, desde donde salta elegante hacia las rocas de los bordes.

De vuelta a Ullapool nos entregamos a los placeres de la cocina local en el buen local The Seaforth, donde probamos langostinos, pinzas de cangrejo y arenque, todos ellos pescados en las aguas de Escocia, según aseguran en la carta. ¡No tenemos motivo para desconfiar! La noche la cerramos con una cerveza en el Ferry Boat Inn.

Día 5

Salimos temprano de Ullapool hacia el norte, destino a Durness (Diùranais), una aldea situada en la costa más septentrional de Escocia. El camino desde Ullapool es muy pintoresco, con multitud de lochs y picos que nos obligan parar bastantes veces para hacer fotos.

A la llegada a Durness, nos dirigimos directamente hacia el principal motivo de nuestra visita, la Smoo Cave, una cueva en la playa dentro de la cual cae una espectacular cascada. El salto de agua se puede contemplar desde la cueva, pero también desde un agujero en la roca en la parte superior. Nos parece una de las curiosidades naturales más singulares de Escocia.

Antes de marchar de Durness pasamos por la playa de la bahía de Sango, perfectamente enmarcada entre acantilados y moteada de rocas.

Día 6

Aún con base en Ullapool, no vamos tan lejos como el día anterior, pero de nuevo exploramos el área al norte. Nos dirigimos hacia Kylesku (An Caolas Cumhang), donde tomamos un pequeño barco de pescadores para visitar los lochs Glencoul y Beag, en los islotes de los cuales viven colonias de focas. Tienen allí a sus crías, antes de que estas puedan nadar en mar abierto. Al fondo del Beag vemos la cascada más alta de Escocia y de todo el Reino Unido, el Eas a’ Chual Aluinn, que no es muy ancha, pero que cae más de 200 metros.

Una vez acabada la excursión, salimos de Kylesku hacia Stoer (An Stòr), pequeño y remoto lugar de la costa noroccidental que como principal atractivo presenta el imponente farallón del Old Man of Stoer, de 60 metros de altura. Hay que alcanzar el faro y andar entre 30 y 45 minutos para verlo; no existe un camino o sendero muy marcado, y en algunos sectores hay que andar campo a través, en un recorrido en el que es imprescindible llevar calzado impermeable. Se avanza con los acantilados a mano izquierda hasta encontrar el Old Man.

De vuelta, pasamos por el pequeño y lindo puerto de Lochinver (Loch an Inbhir), antes de volver a la carretera principal que nos dirige de nuevo a Ullapool. La carretera Kylesku-Stoer-Lochinver es muy pintoresca, ofrece vistas preciosas y da la oportunidad de ver vacas de las Highlands, una simpática variedad vacuna con cuernos y pelo largo.

Aprovechamos la última noche a Ullapool para hacer una nueva visita al Seaforth y probar otras especialidades, como la cazuela de ternera.

Día 7

Esta jornada la dedicamos a recorrer el camino que separa Ullapool de la isla de Skye (An t-Eilean Sgitheanach), nuestro destino para los próximos dos días. Para ir a la isla hemos escogido pasar por el puente Kyle of Lochalsh (Caol Loch Aillse), a pesar de que si se tiene tiempo se puede optar por tomar un ferry. Es más lento, pero más pintoresco.

Unas cuantas millas antes del Kyle of Lochalsh nos paramos un rato a admirar las vistas del Loch Carron (Loch Carrann), puesto que en la carretera hay un buen mirador elevado, justo antes de llegar al pueblo de Stromeferry (Port an t-Sròim).

Una vez en la isla de Skye vamos directamente hacia la capital, Portree (Port Rìgh), donde encontramos camping a un par de millas al norte de la ciudad. El centro de Portree es bastante chico pero con mucha gente y comercios. La zona del puerto es bonita, con las fachadas de las casas pintadas de colores. Andamos por un pequeño camino de ronda que bordea el cerro de atrás del muelle. A ratos, hacia el sur, se ven los montes Cuillin (An Cuiltheann), la que dicen que es la cordillera más escarpada de todo el Reino Unido.

Día 8

Este va a ser el único día que pasamos entero en la isla de Skye. Hemos decidido que, para hacer el retorno hacia Newcastle, iremos bajando en tres días para hacer el camino tranquilamente.

Ya que el día se levanta lluvioso y con viento, elegimos una visita a cubierto, la destilería de whisky de Talisker. Nos dirigimos hacia allí, pero nos confundimos de camino y en vez de ir a la destilería llegamos al pueblo homónimo (tres casas, literalmente), que se encuentra unas cuantas millas al oeste. Ningún problema, porque sale el sol y aprovechamos para visitar la bahía de Talisker, donde, entre otras cosas, destaca una salto de agua que no llega a tocar tierra porque el fuerte viento empuja el agua hacia arriba.

Una vez vista la bahía volvemos hacia Carbost (Carabost), el pueblo donde, ahora sí, encontramos la destilería. Nos dicen que tendremos que esperar dos horas, de forma que aprovechamos para ir a comer a un pub cercano. Un poco inesperadamente tratándose de un pueblo de Skye, nos sirven un plato de cuscús con judías y salsa de tomate. Lo acompañamos con una buenísima hamburguesa de ternera que no tiene nada que ver con las que se comen a las cadenas de comer rápido.

Finalmente entramos en la destilería, donde antes de la visita guiada nos ofrecen un vaso de whisky Talisker 10 Años. El gusto ahumado es buenísimo; nos explican que se debe de al proceso de secado del grano, que se hace quemando turba, el humo de la cual lo impregna.

Al salir de la destilería se levanta un viento potente. Volvemos hacia Portree a través de una carretera secundaria que nos permite visitar brevemente el broch de Dun Beag, una torre circular de la Edad de Hierro. ¡Interesante tan sólo para los forofos de las piedras prehistóricas!

Cuando llegamos al camping encontramos abatidas la mitad de las tiendas, incluida la nuestra. Continúa haciendo mucho viento y, además, empieza a llover de nuevo. Es imposible montarla, así que la recogemos, la metemos dentro del coche y nos vamos a cenar al centro de Portree. Probamos un salmón ahumado excelente (¡pero escasísimo en el plato!) de la isla de South Uist (Uibhist a’ Deas) y también el haggis, el plato nacional de Escocia, un estofado de pulmón, hígado y corazón de oveja o cordero, muy condimentado y que tiene un sabor parecido al de la morcilla.

Después vamos a un pub muy acogedor y con música en directo, el Macnabs Inn. Dado que el viento y la lluvia no paran, dormimos dentro del coche.

Día 9

Dedicamos la mañana y el mediodía a recorrer la parte norte de Skye: la península de Trotternish (Tròndairnis), donde se encuentran algunas de las formaciones naturales más notables de la isla.

La primera parada es en el Old Man of Storr (An Stòrr), una roca basáltica de 50 metros de altura. Para verla hay que andar media hora desde el aparcamiento que hay en el extremo norte del Loch Leathan; si se quiere subir a la base, entonces la excursión es más larga.

Algo más adelante nos paramos frente a la antigua explotación minera abandonada que hay en la desembocadura del río Lealt (An Leathallt), donde también se pueden admirar unas cascadas. Las condiciones de trabajo habían sido duras: ¡los trabajadores debían arrastrar ellos mismos las carretas llenas de mineral por la vía!

Continuando por la misma carretera se llega a uno de los escenarios más bellos de la zona, la Kilt Rock, un acantilado basáltico con una imponente cascada que cae directamente al mar, donde se ven nadar algunas focas. Y para acabar con esta zona, subimos al Quiraing (A’ Chuith-raing), otra peculiar formación basáltica que ofrece unas vistas espectaculares del extremo norte de Skye.

Después de comer rápidamente, decidimos marchar de Skye. Completamos la vuelta a Trotternish por la localidad de Uig (Ùige), en medio de una bahía preciosa, y cruzamos de nuevo Portree para ir a buscar el puente que nos lleva de vuelta al Kyle of Lochalsh. Pocas millas más adelante hacemos parada en uno de los monumentos más fotografiados de Escocia: el castillo de Eilean Donan, junto a la pequeña villa de Dornie (An Dòrnaidh). Situado en la confluencia de los lochs Alsh (Aillse) y Duich (Dubhthaich), el castillo está totalmente reconstruido y conserva una historia que se remonta al siglo XIII. Dentro, visitamos la exposición de objetos antiguos que se conservan.

Seguimos camino, de nuevo con destino al Glen More, porque es donde queremos pasar la noche. Encontramos camping en Fort Augustus, ciudad que ya habíamos visitado al principio de la ruta y que es una excelente base para cenar. Elegimos el Lock Inn, un pub donde nos sirven un salmón ahumado escocés para chuparse los dedos y un más que digno eglefino (un pescado parecido al abadejo) rebozado en cerveza.

Día 10

Ya nos encontramos en pleno camino de vuelta hacia Newcastle, pero todavía nos quedan por ver algunos puntos interesantes.

Nos acercamos de nuevo a Fort William, puesto que el día del Ben Bevis prácticamente no pudimos parar ahí. Decidimos hacer una excursión (hora y media ida y vuelta, según nos dicen) al vecino Glen Nevis (Gleann Nibheis), con el objetivo de visitar unas gargantas y una cascada en forma de cola de caballo; pero la zona está completamente infestada de midges y optamos por irnos. Antes, compramos una chaqueta con la leyenda «Ben Nevis. 4406 feet», que acredita (es un decir…) nuestra ascensión al pico.

Ahora volvemos sobre nuestros pasos, por el camino que habíamos seguido por la mañana del segundo día. Pasamos por los mismos pueblos; estamos considerando una visita al lago Lomond (Laomainn), pero llueve a cántaros y preferimos dirigirnos hacia alguna ciudad.

Optamos por Stirling (Sruighlea), ya fuera de las Highlands. La ciudad de Stirling tiene su parte más atractiva en la colina que corona el castillo, que se puede visitar durante el día. Contiene varios edificios notables. La ciudad, globalmente, no nos parece tan acogedora como Inverness.

Día 11

Encaramos nuestro último día sin tener claro del todo donde iremos parando de camino a Newcastle. Antes de salir de Stirling, pero, tenemos que hacer una visita casi obligada: el monumento a William Wallace (Uilleam Uallas), patriota y héroe escocés. Erigido en forma de torre en la cumbre de un monte, ofrece una vista perfecta de los campos de batalla de Stirling y de Bannockburn, así como de la propia ciudad de Stirling. También hay una exposición sobre la vida de Wallace y se exhibe su espada.

Marchamos hacia el sur por la autopista que nos evita la entrada a Edimburgo y no paramos hasta llegar casi a la frontera con Inglaterra. Una pequeña carretera sale de la vía principal de Newcastle hacia Coldingham, pequeño y tranquilísimo pueblo donde se puede visitar un antiguo priorato, que durante la Edad Media fue uno de los más importantes de la región.

Continuando por la misma carretera llegamos al más fotogénico puerto de Saint Abbs, situado en una bonita parte de la costa suroriental escocesa. Desde el pueblo parten algunas rutas por los acantilados, bahías y playas cercanas.

El último punto que visitamos en Escocia es la playa de Coldingham, el lugar donde nos decimos que pronto volveremos a este fantástico país.

Antes de llegar a Newcastle, una última visita. Igual como Normandía con el monte Saint-Michel, la costa inglesa tiene una isla que dos veces al día está conectada a tierra por carretera y dos veces al día queda aislada. Es Lindisfarne, donde, además de un pueblecito bonito y muy cuidado, se encuentra una antigua abadía fundada en el siglo VII dC. Lugar rebosante de historia, porque también se encuentra un castillo del siglo XVI y se conserva la memoria del primer ataque conocido de los vikingos a las islas Británicas.