En 1984 el cantante irlandés Bob Geldof y el escocés Midge Ure escribieron la canción Do they know it’s Christmas? con el objetivo de recaudar fondos para la campaña humanitaria que intentaba paliar la hambruna en la Etiopía del coronel Mengistu. Fue uno de los hits del momento, junto con We are the World, escrita con el mismo fin por Michael Jackson y Lionel Richie en 1985. La iniciativa de crear este sencillo de la caridad unió a los artistas británicos e irlandeses más populares del momento: Duran Duran, George Michael, Kool and the Gang, Sting, The Police, U2, Phil Collins y Bananarama fueron algunos de los que asistieron a la grabación. Quizá movidos por la solidaridad o por la importante atención mediática que recibió la iniciativa. El resultado lo encontraréis en Youtube y vosotros mismos podréis juzgar la calidad musical del resultado (a David, como es un poco ñoño, le gusta; a Cris no).

Pero vamos con la letra, que nos va que ni pintada para hablar de todos los estereotipos que rodean a Etiopía porque, suponemos que por la urgencia de recaudar dinero que enviar a África, tiempo para documentarse se ve que no tuvieron.

Do they know it’s Christmas? (‘¿Saben que es Navidad?’). Pues sí, lo saben, desde antes que (casi) todo el mundo. Etiopía es la cuna de una de las ramas del cristianismo, representada hasta nuestros días por la Iglesia Ortodoxa Tewahedo. La Etiopía axumita fue el segundo país de la historia en adoptar el cristianismo como religión de corte -allá por el siglo IV, sólo luego de Armenia- y, huelga decirlo, muchos siglos antes de que Reino Unido ni tan siquiera existiese. Los etíopes están convencidos de preservar el Arca de la Alianza en Axum y cada 7 de enero -la Iglesia Tewahedo se rige por el calendario juliano- desde hace siglos y siglos celebran la venida de Jesús, una de las fiestas más importantes del año junto con la Epifanía (sí, también la celebran: es la fiesta del Timkat). Let them know it’s Christmas time? Paternalismo ridículo: digamos que alguna idea ya la tienen.

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En Lalibela encontramos, en nuestra opinión, uno de los conjuntos monumentales más impresionantes que ha construido la humanidad. Sobretodo teniendo en cuenta cómo y cuándo se hizo. Se trata de un conjunto de iglesias excavadas en la roca que intentaban ser una réplica de Jerusalén. El rey Lalibela, incluso, mandó hacer un río artificial que llamó Jordán y que separaba el Jerusalén terrenal del celestial. Se piensa que se construyeron alrededor del siglo XIII.

Where nothing ever grows (‘Donde nunca crece nada’). Afirmar esto de un país donde el 80% de la gente vive de la agricultura (sí, de subsistencia) tiene trago. Es cierto que, periódicamente, el régimen de lluvias en Etiopía provoca grandes sequías que echan a perder las cosechas y desencadenan hambrunas (ese fue, precisamente, un elemento que concurrió en la crisis de 1983-1984). El gobierno actual está intentando paliar este efecto en algunas regiones del Tigrai mediante la construcción de un sistema de pequeñas presas. En fin, Etiopía produce cada año toneladas de tef, café, algodón, khat, y también flores para la exportación. Dejémoslo claro: el paisaje típico en muchas partes del altiplano no es un secarral, sino una extensión de verde allá donde alcanza la vista.

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Uno de los muchos campos que encontramos haciendo un trekking por las montañas del Tigray. El de la foto está junto al refugio de Shimbrety.

No rain nor rivers flow (No fluyen ni los ríos ni la lluvia). Pues aún suerte. Uno de los ríos más importantes del planeta, el Nilo Azul, nace en Etiopía, concretamente en el lago Tana. Por cierto, los historiadores dicen que fue un español, Pedro Páez, el primer occidental en llegar a las fuentes del Nilo Azul, en 1613.  El río recorre 800 kilómetros hasta la frontera sudanesa, desde donde se une al Nilo Blanco en Jartún. El Nilo Azul aporta más de la mitad del cauce del Nilo que llega a Egipto (en Etiopía nos llegaron a asegurar que el aporte era de más del 80%). En el sur hay otros ríos importantes como el Omo y el Juba, y al este destaca el Awash. Todos ellos son esenciales para la vida en el país y para su fauna y flora.

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Cascadas Tis-Abay. Realmente espectaculares y eso que su caudal se ha reducido al 30%, según nos comentaron, por la construcción de presas.

…in Africa. La parte por el todo. Si hay hambruna en una región de Etiopía, entonces es que en toda África lo tienen que estar pasando fatal. Generalizaciones que para América o Europa nos resultarían intolerables tienen manga ancha para África. No hemos cambiado tanto: ahora algunos pontifican sobre el «mundo árabe» o el «mundo musulmán» -incluso confundiendo el uno con el otro- y se quedan tan anchos.