En la parte norte de la Lagoa das Furnas, en la isla de Sao Miguel, tienen una manera curiosa de cocinar: entierran grandes ollas con carne, verduras y algunas hortalizas para aprovechar el calor del volcán. Preparar este plato típico en las Azores lleva unas cinco horas. Cada restaurante de la zona tiene reservados sus propios agujeros, donde entierran una o dos ollas metálicas. Allí las dejan el tiempo necesario, las pescan con unos largos ganchos, luego las cargan en furgonetas y se las llevan. Para entrar a esta zona hay que pagar entrada, unos 50 céntimos por persona en abril de 2017.

Este rincón de las Azores se ha convertido en un atractivo turístico, con grupos de visitantes organizados que vienen a ver como desentierran las ollas en una especie de ritual pagano de la orden del buche lleno. Para probar este curioso cocido sólo hay que dirigirse a alguno de los restaurantes de Furnas. En temporada alta mejor reservar, pero en nuestro caso que fuimos en abril pudimos degustarlo en el restaurante que nos pareció más popular y menos turístico que vimos: Águas Quentes. Allí, compartimos espacio con una romería que acababa de comer y justo iniciaba una pequeña liturgia católica en el mismo local.  El lugar, decorado con un altar repleto de motivos religiosos e iluminación kitsch, es sencillo y barato.

Cocido para dos, dos cervezas y cafés: 15 euros.